Juventudes Marianas Vicencianas (JMV)

PASTORAL ESPECÍFICA (JMV)

Comenzamos un nuevo curso cargado de proyectos e ilusiones que no son más que el camino que continuamos recorriendo como Asociación para transmitir y hacer llegar la fe a tantos jóvenes. Este nuevo curso se nos presenta con una serie de objetivos a los que llegar, con unos retos y compromisos que deseamos cumplir.

Pero si hay algo que este año va a dotar de un gusto especial y un sabor peculiar cada una de nuestras acciones, eso es que estamos celebrando los 400 años del nacimiento en la Iglesia del carisma vicenciano. Un acontecimiento para toda la Familia Vicenciana y que, a nosotros, como JMV, nos invitará a renovarnos en la mente y en el espíritu para seguir impregnándonos de la misión y caridad con la que tanto san Vicente como santa Luisa se comprometieron en su día. Ellos hicieron opción de vida por quienes más lo necesitaban para servirles y atenderles en sus carencias. Hoy ese compromiso ha de ser el nuestro y a eso estamos llamados con esta celebración centenaria.

Este espíritu de colaboración y entrega a los demás es el que, como jóvenes vicencianos que somos, tenemos que encarnar cada día y hacerlo visible allí donde nos encontremos, pues tenemos que ser conscientes de que “Somos Iglesia, Servidores y Testigos” para seguir construyendo el Reino de Dios, el Reino del amor y la verdad, el Reino que predicó Jesucristo y del que todos somos ciudadanos responsables.

San Vicente y santa Luisa así lo supieron ver y no pasaron de largo ante una realidad que les interpelaba. Hoy no vivimos en un mundo diferente, nuestra realidad no es muy distinta a la de su tiempo, carente y falta de amor tanto hoy como ayer. Ellos dos se pusieron en marcha y, sabiendo que el mundo los necesitaba, decidieron actuar. Hoy como Asociación juvenil Vicenciana que bebe del mismo carisma, seguimos llamados a esta misma misión, la de mirar de frente la realidad y actuar como miembros comprometidos de la Iglesia.

¡Somos Iglesia, Servidores y Testigos!