Este mes de Febrero...celebramos los cumplea_25F1os de_3A

 

 

Desde el 5 al 10 de abril, los alumnos de 2º de Bachillerato acompañados de tres profesoras, Charo, Pilar y Asun, hemos estado de viaje fin de estudios en París.

Dos
objetivos animaron a emprender dicho viaje:

  • Conocer lugares emblemáticos que forman parte de nuestras raíces vicencianas, especialmente en un curso en que la obra social de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en favor de la justicia y la paz, ha sido reconocida con el premio “Príncipe de Asturias” de la Concordia.

  • Abrir y proyectar expectativas culturales al ámbito europeo, al que pertenecemos históricamente y en el que estamos integrados por la vinculación de España a la Unión Europea.

Ambos objetivos se han cumplido con creces. Pero a ellos tendríamos que añadir, también, otros igualmente importantes: pasar unos días excepcionales de diversión y convivencia, “chapurrear” francés, aprender fuera del aula…

El buen tiempo que disfrutamos esos días, el ambiente de compañerismo y Manolo, nuestro guía, hicieron aún más agradable nuestra estancia.

El primer día llegamos a Versalles y visitamos el palacio y sus magníficos jardines. No todo el mundo tiene el privilegio de comerse el “bocata made in Ciudad Real” en los jardines de Versalles. ¡Nosotros sí!

 

 

 

 

 

 

Ya por la tarde, en París, subimos a la Torre Eiffel, ¡que vistas de la ciudad!, y paseamos en “bateau” por el Sena hasta el atardecer.

 

 

 

 

 

 

 

El segundo día, todo entero en Eurodisney.

 

 

   

 

 

El tercer día comenzó con una emotiva Eucaristía en la Capilla de las Apariciones en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad. Pedimos por todos y cumplimos vuestros encargos depositando las peticiones a los pies de la Virgen Milagrosa. Fue una Eucaristía a nuestro estilo “San José”, pero en la Rue du Bac, que tantas veces habíamos visto en video y ahora era realidad.

 

 

El resto de la mañana lo dedicamos a visitar la Iglesia de San Luís de los Inválidos, donde se halla la tumba de Napoleón, y después nos llevaron a Montmartre, con la basílica del “Sacre Coeur” y la Plaza de los Pintores, tan típica y bulliciosa.

La tarde fue intensa en la Île de la Cité: Sainte Chapelle, ¡qué vidrieras!, y no en diapositiva sino al natural, y la Iglesia de Nôtre Dame. Para completar el día, terminamos en el Museo Pompidou y sus alrededores.

 

 

 

 

El cuarto día no podía faltar el paseo por la Plaza de la Concordia, los jardines de las Tullerías y la visita al Museo de Louvre donde pudimos admirar una selección de sus magníficas obras de arte.

 

 

 

 

Por la tarde, recorrimos los bulevares parisinos, vimos el edificio de la Ópera, la Iglesia de la Magdalena y pasamos las últimas horas de ese domingo en los Campos Elíseos, abarrotados de gente. Algunos subimos al Arco de Triunfo donde estaban escritas las victorias de Napoleón.
Ya de noche emprendimos la bajada de los Campos Elíseos para ir al autobús que nos traería de vuelta a casa. Pero aún nos quedaba otra sorpresa por vivir: Eran las 10:00 en punto de la noche y, a nuestro lado, la Torre Eiffel lanzando destellos de luz nos despedía y nos deseaba buen viaje. Fue emocionante.

 

 

 

 

El día 10, después de una breve escala en San Sebastián y en su preciosa playa de la Concha, llegábamos a Madrid y, desde aquí, a Ciudad Real en el AVE de la 20:06. En el hall de la estación nos recibieron nuestros padres con alguna lagrimilla de emoción al vernos bajar a todos juntos por las escalerillas mecánicas, felices y sonrientes.
 

Seguro, seguro que nos volveríamos otra vez.